UOC Ciudad y Urbanismo

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Blog del Máster Universitario de Ciudad y Urbanismo

Carnaby Street: infarto por éxito al corazón del Soho londinense

UOCCiudad 5 Febrero, 2018

Carnaby Street reúne, de alguna manera, algunos de los contrastes más interesantes para analizar un espacio público desde un enfoque crítico: un entorno versátil y complejo en el que se entrecruzan múltiples dimensiones, un paisaje urbano diferente al resto de Londres y un trasfondo cultural potente que, en su conjunto, otorgan identidad propia al barrio, Soho; junto a los fenómenos característicos de la ciudad neoliberal y con frecuencia asociados a áreas emblemáticas de grandes urbes como la gentrificación, museificación y turistificación, los cuales niegan frontalmente el derecho pleno a la ciudad.

Carnaby Street es un conjunto de calles peatonales y comerciales en el Soho, situado en el área central de Londres (City of Westminster). Aunque es una calle en sí misma, sólo se puede entender el impacto que genera en conjunto y relación con sus colindantes, conformando el área de Carnaby: Beak Street, Broadwick Street, Kingly Court, Ganton Street, Marlborough Court, Lowndes Court, Fouberts Place, Little Marlborough Street y Great Marlborough Street. Su background cultural se refleja en el hecho de ser uno de los máximos exponentes del movimiento Swinging London: estilo Mod y Hippie en los años 60, movimiento Pop de los 80, epicentro del movimiento LGTBI, espacio público como lienzo de diversas obras de arte urbano, etc.

Fig.1. Tramo norte de Carnaby Street. Fuente: CityWalks.info

A una distancia de unos 5 minutos andando se encuentran Regent’s Street y Oxford Street, las calles comerciales más importantes de la capital británica, siendo ésta última la que “goza” de mayor afluencia de gente y de unos ritmos frenéticos. Esto contextualiza la importancia de los usos comerciales en Carnaby, principalmente en retail y hostelería. Sin embargo, mientras que las dos avenidas alojan marcas internacionales, Carnaby ha sido históricamente zona de locales independientes que han propiciado un uso activo y diverso del espacio público construyendo, a lo largo de los años, una imagen y experiencia cultural, comercial y turística indiscutible, así como una identidad propia. En este sentido, se ha convertido en un área de referencia mundial.

Fig.2. Plano de localización del área de Carnaby. Elaboración propia.

De esta manera, el uso intensivo del espacio público en Carnaby se debe a la afluencia de visitantes que lo recorren diariamente y al elevado número de actividades que se desarrollan. Para describir el espacio a través de la experiencia de usos (de paso, permanencia de pie, permanencia sentado, entrecruzamientos eventuales y necesarios, etc.) nos apoyaremos en las preguntas que Jan Gehl plantea en su libro How to study public life: cuánta gente, quién, dónde, cuándo, qué y cuánto tiempo, y en los diagramas dispuestos abajo.

Fig.3. Diagrama de usos del espacio público en el área de Carnaby. Elaboración propia.

Como se exponía, las estrechas calles de Carnaby reciben una gran afluencia de gente que puede llegar a ser ingente en horas puntuales. Durante el día entre semana son principalmente los residentes locales, trabajadores, repartidores y consumidores quienes transitan las calles, generalmente de paso. Es también el momento preferido para quienes gustan pasear por la zona tranquilamente, principalmente gente mayor [1]. Sin embargo, tras la jornada laboral y especialmente cuando hace buen tiempo, las calles de Carnaby se convierten en un hervidero de gente entre la que podemos distinguir quienes la eligen como zona de paso por la experiencia distinta que aporta; quienes se reúnen con bebida en las terrazas de los bares y pubs, como lugar de encuentro; un número mucho más elevado de gente que va de tiendas; y los personajes más singulares y estrambóticos que, curiosamente, suelen merodear la zona por la tarde-noche para acabar en algún local nocturno. Durante el fin de semana y especialmente en épocas festivas y veraniegas, estos números se multiplican entre visitantes locales y turistas y convierten Carnaby Street en un centro de masas. El nivel de masificación alcanzado en los eventos programados cada pocos fines de semana es tal que, en muchos casos, provocan que Carnaby sea una zona a evitar.

Así pues, podría parecer que nos encontramos ante un espacio público vivo y diverso en el que la gran afluencia de gente es el peaje a pagar por tener un paisaje urbano de calidad con una diversidad programática amplia. Sin embargo, lo que superficialmente parece positivo, no lo es tanto en cuanto profundizamos un poco.

Fig.4. En este mapa axial de Central London, las líneas rojas representan las calles con mayor flujo de movimiento peatonal. Es importante destacar como las líneas amarillas, naranjas y rojas forman una especie de “rueda” indicando la importancia que tienen áreas de centralidad como el Soho o la City de Londres. Fuente: SpaceSyntax.com

El gran potencial cívico que Carnaby posee morfológicamente por tratarse de un área de centralidad, con gran accesibilidad (desde dos calles principales, es peatonal y sin bordillos) y con configuraciones espacio-temporales ad-hoc durante los eventos que se celebran, no se aprovecha debido a una configuración espacial que no invita a permanecer más allá de estos eventos. Contrasta, por ejemplo, el número de bancos (casi nulo) por el número de terrazas en las que hay que consumir para sentarse. El número de árboles es también muy bajo y, en cualquier caso, no están pensados para dar cobijo y generar zonas de descanso. Es un área pensada por y para el consumo, ya sea de paso (tiendas) o de permanencia (bares, pubs y restaurantes). Se niega la urbs en tanto que los usos imprevistos difícilmente tienen cabida. Podría dar la sensación de que durante los eventos programados proliferan nuevas formas de uso del espacio público, pero hablar de usos imprevistos y de eventos programados previamente, en este y en la mayor parte de los casos, es un oxímoron. En este sentido, es difícil construir relatos inesperados a través de relaciones inesperadas que favorezcan la serendipia; todo está previamente determinado bajo un orden establecido (polis) que niega, como se mencionaba al principio, el derecho a la ciudad.

 

Fig.5. Entrada norte a Carnaby Street un fin de semana de mayo de 2017.

También hay ausencia de potencial político pese a los intentos de disfrazar las campañas de márketing en formas de protesta. En Carnaby encontramos tematización, no manifestación. Utilicemos el ejemplo del World Pride o Día (semanas, comercialmente hablando) del Orgullo Gay para argumentar esta posición. Históricamente, el Soho ha sido centro de referencia de la lucha por la igualdad sexual, y todavía en muchos de sus rincones se pueden apreciar reivindicaciones independientes: mensajes, banderas -durante todo el año-, libros, eventos culturales; Carnaby Street, sin embargo, se disfraza estos días en un aglomerado de mensajes, colores y hashtags que invitan a atraer gente, hacer fotos… y consumir con motivo de la lucha LGTBI que en los 80 se hacía en las calles y hoy se hace en Twitter y Facebook. Asistimos impávidos a la sustitución del espacio público político e ideológico [2] por la construcción de un discurso hueco con fines últimos lucrativos. El exponente máximo llega en épocas navideñas; los valores que supuestamente reúne la Navidad en términos de relación familiar y de amistad, bondad, reencuentro, etc. se desvanecen entre los juegos de luces (literalmente) que nos indican formas distintas de consumo. La cabecera de la web de Carnaby [3] resume bien lo expuesto: “13 streets in the heart of London’s West End with over 100 shops and 60 restaurants, bars and cafés”.

Fig.6. Carnaby durante el festival #streeteat 2017.

Fig.7. Muestra de eventos en Carnaby. Fuente: desconocida.

Fig.8. #lovehappenshere, celebración del World Pride (Orgullo Gay) en junio de 2017.

Fig.9. Taxi tematizado con motivos del World Pride.

Cuando la propuesta de uso del espacio urbano queda únicamente vinculada al consumo, se restringen los comportamientos y se limitan las relaciones. Desemboca en formas de homogeneización del paisaje urbano, en la cosificación de un espacio público convertido en objeto de museo cuando, en realidad, su identidad ha sido forjada por sus sujetos a lo largo de agregaciones espacio-temporales. Estos sujetos, los distintos colectivos y grupos de personas, las tribus urbanitas que constituyen el espacio público y que no están representadas en la visión hegemónica del urbanismo, son negadas en la ciudad neoliberal. Al final, queda la sensación de que el valor estético y simbólico [4] que aportan los rasgos identitarios se vuelve en contra de los habitantes locales por atraer a las prácticas más perversas de (no)hacer ciudad. Es lo que Schumpeter denominaba “morir de éxito” cuando predecía la desintegración sociopolítica del capitalismo [5] y que Mariela Iglesias señala con precisión sobre la ciudad neoliberal: “La esclavitud de las hipotecas arruinando vidas, la turistificación de lo emblemático robando sentidos, la precarización secuestrando futuro, la gentrificación expulsándonos. El morir de éxito de una ciudad ante mis/nuestros ojos”.

Fig.10. Usos del espacio público vinculados al consumo, junio 2017.

En definitiva, lo que sería una gran oportunidad de generar un verdadero ethos social [6], el gran potencial cívico y político que tiene Carnaby y la calidad de su paisaje urbano, corren el riesgo de convertirse (ya está pasando) en una parodia de sí mismos. Una vez más, la historia de nuestras ciudades se repite: cosificación del espacio público, tematización del paisaje urbano y museificación de la ciudad.


Artículo escrito originalmente por Jose Antonio Gras en el marco de la asignatura Espacio Público, Paisaje y Ciudadanía del Máster de Ciudad y Urbanismo de la UOC. Profesores: Paco González y Santiago Uzal Jorro.

Notas

[1]. Cabe mencionar una anécdota que me ocurrió una mañana que salí a observar la zona y los comportamientos de la gente en horario laboral. Una anciana me vio haciendo fotos y me preguntó, simpáticamente, qué me parecía la calle. En un intento de provocación le dije que era mi zona preferida de Londres, a lo que contestó negando con la cabeza: “eso lo dices porque no eres de aquí pero es la peor, esto ya no es lo que era hace años”.
[2]. Lefebvre, 1978
[3]. https://www.carnaby.co.uk
[4]. Borja, 2014, p.13
[5]. Diario de Schumpeter citado en McCraw, 2007, p.4
[6]. RAE: Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o identidad de una persona o comunidad

More Than Green. Las 4 sostenibilidades (2012) [En línea. Consultado en junio de 2017: http://www.morethangreen.es/ideologia/cuatro-sostenibilidades-sostenibilidad-social-cultural-economica- medioambiental/]
Borja, Jordi (2013). Revolución Urbana y Derechos Ciudadanos. Madrid. Alianza Editorial.
Borja, Jordi (2014). Prólogo al libro Espacios públicos, género y diversidad. Geografías para unas ciudades inclusivas. [Consultado en junio de 2017: http://jordiborja.cat/prologo-al-libro-espacios-publicos-genero-y- diversidad-geografias-para-unas-ciudades-inclusivas/]
McCraw, Thomas K. (2007). Prophet of Innovation: Joseph Schumpeter and Creative Destruction. Belknap Press. ISBN 9780674025233 (https://es.wikipedia.org/wiki/Especial:FuentesDeLibros/9780674025233)
Gehl, Jan (2014 [2010]). Ciudades para la gente. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Infinito. Traducción de Juan Décima.
Gehl, Jan & Svarre, Birgitte (2013). How to study public life. Island Press. ISBN 978-1-61091-423-9 Lefebvre, Henri (1978). El derecho a la ciudad. Edicions 62. Traducción de J. González-Pueyo
Iglesias, Mariela (2017). Tendencia no es destino. Blog de Ciudad y Urbanismo de la UOC [En línea. Consultado en junio de 2017: http://ciudad.blogs.uoc.edu/post/162389843567/tendencia-no-es-destino]

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