Las ciudades en la pandemia y el lugar de los derechos

25 enero, 2021
Ciudades en la pandemia Foto: Jon Tyson/ Unsplash

Pensar (y vivir) la pandemia representa revelar (y sentir) la ciudad sumergida

En los últimos meses muchos artículos han sido publicados en revistas científicas y en los medios de comunicación sobre las ciudades y la pandemia, o sobre las distintas visiones de la pandemia reflejadas en el espacio público urbano.

En las crónicas las situaciones de desigualdad urbana se hicieron evidentes, especialmente para aquellos que, muchas veces, perciben de forma superficial el espacio social urbano. No es cuestión de tener una mirada sobre la dimensión urbana, sino de hacer una observación atenta y sensible. Las desigualdades ya se encontraban allí, pero ahora son mucho más “visibles”. Su existencia tampoco es cuestionable, una vez que las mismas representan la propia condición del neoliberalismo en las ciudades. 

Sea por el actual proceso de crisis ocasionado por la pandemia, sea por otras crisis que atravesamos como sociedad, las desigualdades ya existentes siempre se agravan. Las personas vulnerables son cada vez más vulnerables, la precariedad laboral y económica amplía las situaciones de pobreza. 

El sostenimiento de un status quo marcado por el proyecto neoliberal garantiza la gravedad de este cuadro.  

Tanto el poder público cuanto la iniciativa privada, en su mayoría, se aprovechan oportunamente de estas desigualdades sociales ampliadas para tomar medidas y decisiones políticas sin el necesario interés público. Es el conocido oportunismo de emergencia. En parte, esta práctica se explica justamente porque la política también está basada en la crisis.  

De todos los panoramas posibles, la pandemia ha traído una realidad de nuevos desafíos dentro de la esfera de los derechos humanos y ha reforzado la vigencia de las condiciones de vida precarias en las ciudades. 

En este sentido, se puede destacar algunas cuestiones para reflexionar sobre el “lugar de la garantía de derechos” que, en este contexto, se ven obstaculizados.

  1. Pensar más allá de la pandemia;
  2. Articular la emergencia sanitaria y política con la emergencia social;
  3. Invocar lo público en las cuestiones de derecho de propiedad, por ejemplo, para ampliar la esfera del derecho privado como lugar de interés social;
  4. Pensar en una crítica de construcción, puesto que los procesos de retroceso de derechos sociales ya van en el sentido de la deconstrucción, amenazando el resguardo histórico de derechos y de políticas públicas; 
  5. Percibir que la ciudad privatizada es aquella que privatizará la sanidad; 
  6. Entender el derecho a la vivienda como mínimo existencial y expresión moral de la dignidad de la persona humana, como derecho a la propia vida;
  7. Concebir el derecho a la ciudad como el derecho que preserva todas las esferas de la vida.

Por fin, cabe señalar que la crisis, por tanto, no es urbana o de derechos, la crisis es institucional, de un poder hegemónico, económico y cultural permanente. 

El proyecto neoliberal que históricamente dilataba vulnerabilidades y desigualdades a cada día, evidencia, a través de la pandemia, la gravedad de la fragilidad social y sanitaria como jamás se ha visto antes. 

El desafío actual es global, sin embargo, requiere el abordaje desde los conflictos locales, a fin de preservar la ciudad como lugar de derechos y de conquista social. Se habrá de mantener el esfuerzo para conservar el espacio urbano como manifestación de derechos instituyentes e instituidos, en la ciudad-pandémica y en la ciudad post-pandémica.

    

Autor / Autora
Licenciada en Derecho, Magíster en Urbanismo, Historia y Arquitectura de la Ciudad (UFSC), Doctorado en Derecho (CEDAT/URV), Postdoctorado en Urbanismo (PROURB/UFRJ). Investigadora del Laboratório de Direito e Urbanismo (LADU/PROURB/UFRJ). Profesora Lectora en los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC, Programa Ciudad y Urbanismo.
Comentarios
Deja un comentario