¿Por qué me tengo que reinventar yo?

15 enero, 2014

Todos, a casi todos, tenemos nuestra parte de responsabilidad en la crisis actual pero, sin duda, no es la misma que la de ciertos bancos y ciertos banqueros, que la de ciertos promotores o la de ciertos constructores; la de ciertos políticos o la de ciertos brillantes hombres de negocio. Todos ellos, sin duda, han tenido una responsabilidad directa que nos ha llevado a la situación de crisis actual.

Y en medio del vacío a la hora de asumir responsabilidades, al que asistimos estupefactos una creciente mayoría de ciudadanos, cientos de gurús y booksellers nos insisten, una y otra vez, que tenemos que cambiar, que tenemos que reinventarnos: nuestra actitud, nuestras relaciones (sociales, se entiende), nuestra mente, nuestra capacidad de adaptarnos a la situación, de aceptación del infortunio, incluso de cambiar nuestro tono de voz para proyectar emociones positivas a nuestra mente de modo que nos permita transmitir una imagen positiva y asertiva. Todo eso, y mucho más, lo podemos leer en un libro mientras avanzamos puestos en la cola del paro. Ya lo escuché al principio de la crisis en boca de algún experto en bricolaje emocional, que ésta era una gran oportunidad personal.

De acuerdo con éste lenguaje emocional, aunque uno se haya quedado en paro después de veinte años trabajando honestamente en una empresa, hay que levantarse cada día, procurar hacer ejercicio y reinventarse! Así de fácil. Así de sencillo. Para empezar, uno sólo debe comprarse el libro. Eso sí. Por unos 20 Euros, e incluso menos, tu –y yo- podemos crear una empresa y ser multimillonarios. O casi. Si no lo hacemos es por dos motivos: o nos falta actitud o no hemos comprado el libro. Es perfecto. En el mundo del bricolaje emocional no hay conflictividad laboral, no hay poder corrupto, no hay empresas estafadoras, no hay bancos fraudulentos. Sólo un mundo de posibilidades infinitas que hay que saber aprovechar con actitud positiva. Que uno se ha quedado sin ingresos? Nada! A reinventarse, hacer un plan de negocio y a emprender!

Es evidente que con capacidad y esfuerzo no se sale adelante, que sin creatividad es difícil encontrar salidas. Pero, ¿De verdad es necesario recordárselo continuamente a los millones de parados? ¿De verdad es razonable que personas con trabajo y con honorarios muy significativos estén cada día leyendo la cartilla a millones de parados señalándoles, subliminalmente, como culpables de ésta situación? ¿De verdad es necesario insistir en que la solución es individual?

Sin duda alguna, toda esta charlatanería no es casual. Parece responder a una tendencia ideológica que pretende convertir los problemas sociales en problemas individuales, en debilidades personales. En cierta manera, nos transmite la idea que la crisis terminaría mañana si todos creásemos starts-up, creativas o Smart. Vaya, que si no lo hacemos como nos lo explica el libro es que somos idiotas. Parece tan fácil. Y cuando uno lo intenta todo son costes, trabas, dificultades, etc. La conclusión parece lógica: somos idiotas. La solución? Fácil: comprar un segundo libro o asistir directamente a sesiones de coaching del mismo gurú.

Sin menospreciar la cultura del esfuerzo, parece una obviedad que para hacer cualquier cosa en la vida hace falta esfuerzo. Incluso para levantarse de la cama. Pero para emprender también hace falta un entorno institucional público que facilite y apoye esta cultura. Y, especialmente, lo que no hace falta es tener ciertos banqueros, ciertos políticos o ciertos constructores corruptos en un sistema que les ampare. Por ello, la solución de la crisis, lejos de enfatizar al individuo y su capacidad para convertirse en el nuevo Rey de las Hamburguesas, pasa por prestigiar lo público, lo colectivo y defenderlo con creatividad y imaginación. Y también con severidad para que ciertos banqueros, ciertos promotores y ciertos políticos asuman sus responsabilidades en el mal uso de lo público cuando este haya existido.

Sin duda, la crisis profunda en la que estamos inmersos es una gran oportunidad para reinventar. Pero no justamente a nosotros, sino para reinventar todo aquello que facilitó que ciertos banqueros se hayan enriquecido fraudulentamente a costa de todos –aumentándose incluso los sueldos en plena crisis!-, todo aquello que permitió que los bancos vendieran productos financieros conscientes de estar tomando el pelo a sus clientes, todo lo que permitió que los promotores sobornaran a ciertos políticos para recalificar terrenos, todo lo que facilitó que ciertos políticos se dejaran sobornar para enriquecerse y alargar su carrera política, que cobraran sobresueldos en sobres entregados en mano y un largo etc.

Más que bricolaje emocional, lo que más se requiere es bricolaje institucional, un vez más, más y mejor democracia.

Autor / Autora
Profesor colaborador en la asignatura Nueva economía urbana del Máster Universitario de Ciudad y Urbanismo. Politólogo y máster en Dirección pública. Consultor en gestión pública y economía social, cooperativa y colaborativa. rogersunyer.com / @rogersunyer / Linkedin